Contra la pedagogía tóxica poner en práctica el Art Thinking

ARTIGO PUBLICADO NO EL PAÍS, 13 FEVEREIRO 2017, REDIGIDO POR Ana Torres Menárguez

“Profesoras contra la pedagogía tóxica

Dos docentes de universidades públicas crean una nueva metodología para activar el deseo de aprender

En 2006, el pedagogo británico y gurú de la educación Ken Robinson hizo temblar las bases del sistema educativo con su charla TED Las escuelas matan la creatividad, con más de 43 millones de visitas. Robinson criticaba que los colegios son el primer freno con el que se encuentran los niños y alertaba sobre el desacierto de los programas educativos al primar materias como las matemáticas y arrinconar las más artísticas como la música o el dibujo bajo el pretexto de que no son útiles a la hora de encontrar un empleo. El diagnóstico estaba claro, pero nadie sabía muy bien la fórmula para conseguir que la escuela no mate la creatividad. Las profesoras universitarias María Acaso, de 46 años, y Clara Megías, de 32, parecen haberlo conseguido. Han desarrollado una nueva metodología para darle la vuelta a la forma de dar clase.

“Hay que acabar con la pedagogía tóxica y aplicar nuevas fórmulas para despertar el deseo de los estudiantes por aprender”, explica María Acaso, experta en innovación educativa y profesora de la Universidad Complutense. Su método, al que han llamado Art Thinking, tiene como base los descubrimientos de la neuroeducación, que estudia cómo aprende el cerebro, y cuyo principal hallazgo es que para que se produzca el aprendizaje es necesario encender una emoción, despertar la curiosidad del estudiante. Para ello, su metodología se inspira en los procesos de creación de arte.

La investigación de las docentes, que comenzó en el año 2011 y cuyos resultados se publicarán en el libro Art Thinking. Transformar la educación a través de las artes (Paidós), señala que en la pedagogía tradicional el esfuerzo está asociado al dolor, al malestar, y a la idea de que adquirir conocimiento tiene que ver con la ansiedad, el miedo o la evaluación. Su propuesta es incorporar el arte en la educación para generar placer y de esa forma conseguir que el esfuerzo y la constancia aparezcan de forma automática. Los profesores pueden emplear esta metodología para impartir cualquier asignatura.

En uno de los capítulos de su libro señalan que de las células madre del cerebro nacen a diario entre 4.000 y 5.000 neuronas, a través de un proceso llamado neurogénesis. Las actividades que se realizan desde pequeño crean circuitos neuronales; algunos se mantienen y otros desaparecen. ¿En función de qué? Cuando esas actividades no son significativas para nuestra vida diaria, se diluyen. “En el caso de un examen de un tema que no me interesa y con el que no he logrado establecer una conexión personal, los circuitos construidos me permitirán aprobar, pero no aprender. La información desaparecerá de forma automática nada más acabar la prueba”, explica Acaso. La clave para que el aprendizaje sea significativo, sostiene la docente, es que tanto la información como el proceso de enseñanza sean relevantes para el estudiante y se repitan.

Las investigaciones sobre neuroeducación demuestran que para activar el deseo de pensar es necesario encender previamente una emoción, y para ello es fundamental despertar la curiosidad. “Hay que comenzar la clase con un elemento provocador, puede ser una frase, un dibujo o un pensamiento; algo que resulte chocante”, indica Francisco Mora, profesor de la Facultad de Medicina de la Complutense y autor del libro Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama.

“Desde que somos mamíferos hace más de 200 millones de años, la emoción es lo que nos mueve. Aquello que nos extraña, que no nos resulta monótono. Ahí se abre la ventana de la atención, imprescindible para aprender”, explica Mora.

Eso es lo que hizo María Acaso con sus alumnos de Bellas Artes en la Complutense. Un día apareció en clase con una sandía y frente al asombro de los estudiantes, la cortó y creó un cuadrado. Su intención era generar extrañamiento entre los estudiantes. “El ser humano está diseñado para prestar atención a lo que no es habitual. Una situación nueva que no sabes cómo resolver te atrae. Atención, emoción y aprendizaje. Ese es el orden según la neuroeducación”, remarca Acaso. En el aula se creó un clima muy diferente al habitual, en el que el silencio propio de la clase magistral, en la que el profesor habla y el estudiante escucha, dio paso a un debate sobre el significado de esa sandía. Una vez captada la atención de los alumnos, las dinámicas de aprendizaje cambian.

Acaso les explicó que esa sandía con forma cuadrada era una pieza del artista cubano Wilfredo Prieto llamada Políticamente correcto, y su intención era precisamente cuestionar los estándares de la educación, plantear por qué el mobiliario, los programas académicos y la forma de enseñar no han evolucionado. “Llevar una sandía a clase es un acto de subversión, hace que el aula explote”, explica.

En 2009, Acaso publicó el libro La educación artística no son manualidades, en el que criticaba que las disciplinas relacionadas con las artes han sido consideradas como un conocimiento de segunda categoría, prescindible, frente a los “conocimientos altos” como las matemáticas o las ciencias. En su opinión, el nuevo escenario laboral, en el que el número de robots no deja de aumentar, requerirá perfiles muy creativos, una cualidad que las máquinas no dominarán. “Precisamente al Art Thinking no le interesa demostrar hechos, no es una metodología cerrada basada en certezas, sino encender la curiosidad para activar procesos de investigación”.

En su libro, las dos profesoras desarrollan los cuatro puntos clave de esa nueva metodología: pensamiento divergente, incorporación del placer, alumnos y profesores como productores de contenidos y trabajo colaborativo y por proyectos. El próximo mes de julio organizan en Madrid un curso junto al colectivo Pedagogías Invisibles para 100 profesores de todos los niveles educativos en el que enseñarán cómo poner en práctica el Art Thinking.

“En la escuela se aprende a través de la memorización, sin pensar. La gente llega a la edad adulta y no sabe pensar por sí misma, se han dedicado a reproducir lo que dicen otros. Es cierto que necesitamos información en nuestra memoria, pero hay que cambiar el proceso por el que nos llega”, explica Clara Megías, profesora de la Facultad de Educación en la Universidad de Alcalá. Investigar y analizar por uno mismo. Cuestionar lo que se da como cierto. Eso es lo que hace el arte.

En 2009, Acaso publicó el libro La educación artística no son manualidades, en el que criticaba que las disciplinas relacionadas con las artes han sido consideradas como un conocimiento de segunda categoría, prescindible, frente a los “conocimientos altos” como las matemáticas o las ciencias. En su opinión, el nuevo escenario laboral, en el que el número de robots no deja de aumentar, requerirá perfiles muy creativos, una cualidad que las máquinas no dominarán. “Precisamente al Art Thinking no le interesa demostrar hechos, no es una metodología cerrada basada en certezas, sino encender la curiosidad para activar procesos de investigación”.

En su libro, las dos profesoras desarrollan los cuatro puntos clave de esa nueva metodología: pensamiento divergente, incorporación del placer, alumnos y profesores como productores de contenidos y trabajo colaborativo y por proyectos. El próximo mes de julio organizan en Madrid un curso junto al colectivo Pedagogías Invisibles para 100 profesores de todos los niveles educativos en el que enseñarán cómo poner en práctica el Art Thinking.

“En la escuela se aprende a través de la memorización, sin pensar. La gente llega a la edad adulta y no sabe pensar por sí misma, se han dedicado a reproducir lo que dicen otros. Es cierto que necesitamos información en nuestra memoria, pero hay que cambiar el proceso por el que nos llega”, explica Clara Megías, profesora de la Facultad de Educación en la Universidad de Alcalá. Investigar y analizar por uno mismo. Cuestionar lo que se da como cierto. Eso es lo que hace el arte.

Los cuatro elementos del Art Thinking

La metodología desarrollada por las profesoras María Acaso y Clara Megías se basa en cuatro elementos clave: un tipo de pensamiento diferente al pensamiento lógico al que han llamado pensamiento divergente; una experiencia estética basada en el placer; una refinición de la pedagogía para empezar a entenderla como una herramienta de producción tanto para profesores como para alumnos y una forma de aprendizaje basada en los proyectos y el trabajo colaborativo.

“El arte puede ser entendido como una metodología desde donde transformar la educación porque incorpora cuatro elementos clave”, señala Acaso. Son los siguientes:

Pensamiento divergente: fomenta un tipo de pensamiento crítico y no lineal “absolutamente necesario” para el desarrollo de conocimiento en la actualidad.

Placer: es el sentimiento que va unido a la emoción positiva, por lo que que hay que recuperarlo en educación. Sin el placer, no hay motivación y sin motivación no hay aprendizaje.

La educación como producción cultural: “defendemos la realidad de que un profesor y sus alumnos producen conocimiento al mismo nivel que otros profesionales, como los filósofos o escritores”.

Trabajo colaborativo: “olvidemos las asignaturas estancas: hay que trabajar por proyectos y en comunidad, tal como hacen muchos de los artistas contemporáneos”.

Los cuatro elementos del Art Thinking

La metodología desarrollada por las profesoras María Acaso y Clara Megías se basa en cuatro elementos clave: un tipo de pensamiento diferente al pensamiento lógico al que han llamado pensamiento divergente; una experiencia estética basada en el placer; una refinición de la pedagogía para empezar a entenderla como una herramienta de producción tanto para profesores como para alumnos y una forma de aprendizaje basada en los proyectos y el trabajo colaborativo.

“El arte puede ser entendido como una metodología desde donde transformar la educación porque incorpora cuatro elementos clave”, señala Acaso. Son los siguientes:

Pensamiento divergente: fomenta un tipo de pensamiento crítico y no lineal “absolutamente necesario” para el desarrollo de conocimiento en la actualidad.

Placer: es el sentimiento que va unido a la emoción positiva, por lo que que hay que recuperarlo en educación. Sin el placer, no hay motivación y sin motivación no hay aprendizaje.

La educación como producción cultural: “defendemos la realidad de que un profesor y sus alumnos producen conocimiento al mismo nivel que otros profesionales, como los filósofos o escritores”.

Trabajo colaborativo: “olvidemos las asignaturas estancas: hay que trabajar por proyectos y en comunidad, tal como hacen muchos de los artistas contemporáneos”.

Vale a pena acompanhar PEDAGOGIAS INVISIBLES – una asociación sin ánimo de lucro dedicada a la investigación y acción en el ámbito educativo y cualquier contexto social Nos definimos como colectivo que trabaja en Arte + Educación, un espacio transdisciplinar que busca promover nuevas formas de aprendizaje que nos lleven a crear otros imaginarios y diferentes formas de hacer y ver en el mundo; un espacio no clasificado en el que la innovación sea clave para la transformación.

VIDA PACATA

“Quero a vida pacata que acata o destino sem desatino /Sem birra nem mossa, que só coça quando lhe dá/ Comichão/ À frente uma estrada, não muito encurvada atrás a/Carroça/
Grande e grossa que eu possa arrastar sem fazer pó no /Chão … ” 

Readers Digest, António Zambujo com letra do Miguel Araújo.

vidacampestre2017O domingo termina em frente à lareira. O Pedro partilha, comigo e com o Salvador, algumas das ideias de uma entrevista que está a ler no Expresso sobre educação; o Salomão acorda esfomeado de uma sesta tardia e despacha 3 fatias do bolo de chocolate e o chá de limão quase frio também lhe serve; o Sebastião vai servindo de ponto para o jogo que dentro em breve os vai levar até ao café.
Olho em redor: vida pacata a nossa.Vida boa!
Anoiteceu. No chão da sala legos, lá fora cães ladram, há um estendal repleto de roupa seca  para apanhar, na cozinha a louça do pequeno-almoço e do lanche vai esperar.Eles saem, o Salomão entretêm-se a construir um helicóptero, eu vou vigiando a lareira por cima das entrevistas.

Afinal, foram duas a merecer leitura atenta: César Bona (dizem que um dos 50 melhores professores do mundo, finalista do Global Prize) onde fala da escola, da importância de convidar os alunos a pensar, da infância que muitas criança deixaram de ter e da urgência em mudar o sistema atual…nenhuma novidade, mais um a tocar nos aspetos que também nos interpelam e incomodam!!!

Paro no essencial,  a pergunta que a certa altura ele colocaria aos pais, porque é aqui que nós podemos agir: “Conseguiram desfrutar da infância deles?” Assertivamente SIM. Fazemos por isso todos os dias. Se é fácil? Não. Se o conseguimos fazer 100% como gostaríamos? Não. Mas fazemos o nosso melhor e somos felizes com o que conseguimos fazer juntos. Cada vez mais as nossas opções tem subjacente a premissa de podermos dispor de mais tempo juntos.A cinco.Sabemos que este tempo de infância voa…afinal o Salvador já tem 10 anos!

jogoscaseiros

meninosabrincar

A outra entrevista trata-se do mais conhecido psicinalista português, António Coimbra de Matos, onde ele fala da sua longa vida, da experiência na área em que se especializou e do amor. A certa altura, a propósito de um dos seus livros ele diz sobre o amor que “Mais importante que a introjeção do objeto, tenho a minha mãe, o meu namorado, dentro de mim (…) é ter a certeza  que estou no interior do meu objeto, que a minha mae pensa em mim. Chamo-lhe a constância do sujeito no interior do seu .” e refere que “acho que fui bem amado pela minha mãe e pelo meu pai (…), a minha mãe gostava muito dos filhos” fazendo referência a duas personalidades bem distintas…
Gostava muito de ser recordada pelos meus filhos como uma pessoa feliz, de bem com a vida, como mulher que adorava ser mãe e que vivia a maternidade como uma fonte de inspiração permanente.

E daí a vida pacata.
Que continuem os domingos perfeitos: juntos, sem carro, com terraço sobre a paisagem, refeições em pijama com borboletas em redor, cantorias, adrenalina, aventuras e brincadeiras.  Vizinhos e rua só para nós. Música e silêncio. Pés encharcados de água e unhas sujas de terra. Ladeiras para descer e muros para saltar. Avós e gelados.

E às vezes dou por mim

Foi a primeira canção do mais recente álbum de Cristina Branco –  “Menina”. “Repare na voz e no som da guitarra portuguesa, tocada por Bernardo Couto. Um luxo!” (escrevia o Observador 30/6/2016)
De facto!!!
Ouvimos em primeirissíma mão no Bons Sons num concerto fantástico.
Fiquei encantada.

Video realizado por / video directed by João Pedro Moreira
Local / Location: O Bom, o Mau e o Vilão (Lisboa)

“E Às Vezes Dou Por Mim”
Música / Song: Filho da Mãe
Letra / Lyric: André Henriques

Produção / Producer: Ricardo Cruz
Produção Executiva / Executive Producer: Pedro Trigueiro
Assistente / Assistant: Inês Lopes

MÚSICA PARA L(e)AVAR O CORAÇÃO

“Se me deixasses ser”, o novo tema do Tiago Bettencourt tem um je ne sais pas que me toma por inteiro e me  faz
sentir unida ao mundo de coração lavado…
dançar em frente à lareira quando ao final de um dia, depois de entardecer, regressamos ao sítio onde sempre podemos voltar  “A casa de permanecer / A casa para regressar”
e cantar feita teenager em frente ao filho, com o comando a fazer de micro: ” Se o filme fosse meu / Na luta contra o mal / Tudo o que te faz doer / Morria no final / E se o escuro não passar / E te cega como uma prisão / Vou-te resgatar /Lavar-te o coração”

Diz a imprensa que o novo single do compositor português “pode ser uma promessa, ou um sonho, ou uma ambição.” Não sendo fã do Tiago confesso que estas palavras e a melodia são tudo isto junto e me abriram bem o apetite para o novo álbum!


Se me deixasses ser
O sítio onde podes voltar
Depois do dia entardecer
Quando a noite te agarrar
Corpo forte de ficar
Casa de permanecer
Casa para regressar
Se me deixasses ser
Seja onde for
Se o filme fosse meu
Em luta contra o mal
Tudo o que te faz doer
Morria no final
Quando o escuro não passar
E te cega como uma prisão
Vou-te resgatar
Lavar o coração
Se me deixasses ser
Se fosse eu a mandar
Fazia-te ver

Frente ao precipício
Juntos pela mão
Se hoje queres saltar
Eu quero ser razão
Se hoje queres saltar
Eu quero ser razão

Se me fizesses crer
O sítio onde posso voltar
Para um dia entardecer
Quando a noite descansar
Na casa de permanecer
A pedra que fazemos chão
Para me rever
Lavar o coração
Se me fizesses crer
Se fosse eu a mandar
Fazia-te ver

Frente ao precipício
Juntos pela mão
Se hoje queres saltar
Eu quero ser razão
Se hoje queres saltar
Eu quero ser razão
Se hoje queres saltar
Eu quero ser razão

Se hoje queres saltar
Eu quero ser razão

INSTA(nt)GRAM

When we were kids we loved playing around with cameras — we loved how all the old Polaroid cameras marketed themselves as “instant” (something we take for granted today).
ME TOO.
We also felt that the snapshots people were taking were kind of like telegrams in that they got sent over the wire to others — so we figured why not combine the two?”…
(FROM FAQ)
GOOD IDEA!vidaultimamentevidaultimamente2

From here

EU TAMBÉM NÃO

“Elas não têm medo dos cabelos brancos

Assumir os cabelos brancos expõe o corpo tal como é, encarando o que nos está a acontecer a todos: envelhecer. Falámos com mulheres que tomaram essa decisão e não querem voltar atrás.

JUNTO-ME À LISTA:
Catarina Pereira, 37 anos…orgulhosamente grisalha!

“Nos últimos anos afirmou-se várias vezes que o cinzento é o novo preto. Os mais de 50 tons de cinzento estão na moda não só na roupa, mas também no cabelo. Rihanna, Cara Delevingne ou Lady Gaga adotaram a certa altura os cabelos brancos. Pela internet, a hashtag #grannyhair revela milhares de mulheres jovens que descoloraram ou pintaram o cabelos de branco, sem que isso tenha feito delas avozinhas.

É um paradoxo fácil de perceber que os únicos cabelos brancos que não estão na moda sejam os naturais, aqueles que aparecem com a idade (ou não), os que não se escolhem como e onde devem aparecer: o ideal é a juventude e, em alguns casos, o cabelo é o primeiro a lembrar-nos que o tempo continua a correr, o futuro e a velhice são inevitáveis. “E então?”, perguntam as quatro mulheres que se seguem, entre os 45 e os 64 anos. Todas elas assumem os seus cabelos brancos de olhos fixos no inegável cronómetro e desafiadores para a sociedade. Não são invisíveis, como diz o mito das mulheres de cabelos grisalhos; pelo contrário, toda a gente repara nelas.

 Mantêm o cabelo assim porque é bonito, porque não têm tempo ou dinheiro para a manutenção de um cabelo bem pintado, porque querem levantar o queixo e dizer que estão presentes como são, sem pedirem desculpas. Para todas foi uma escolha que lhes libertou a cabeça de quaisquer pressões e que nos permitiu falar do que é estético, político e da velhice.
(…)”

dscn8304

Não me lembro do ano específico em que começaram a abundar, mas deve ter sido algures entre o segundo e o terceiro filho, a partir dos 33 anos começaram a aparecer e a instalar-se. Os amigos comentavam, o meu pai é o mais atento e várias vezes me diz que estou a ficar “velhinha”…(acho que ele é que está a ficar velhinho….e calvo…e via o seu envelhecimento em mim também…)
Eu fui habituando-me com naturalidade. Olho e acho que é o meu cabelo, sou eu! É pacífico, convivo bem com ele, comigo. Gosto das coisas de uma maneira natural, com menos artifícios e confesso que tenho muito pouca pachorra para cabeleireiros,  é sobretudo uma questão prática de não ter de estar preocupada com “já se vêem as raízes?”
Volta e meia os miúdos, bem como o Pedro, comentam que deveria pintar.E eu sei que eles preferiam que o pintasse. Acho que eles se preocupam mais com o que pareço (e com o que as pessoas dizem) do que eu. É claro que corro o risco de parecer mais velha que as outras mães. Contudo, acho que no caso dos miúdos tem sobretudo a ver com o medo do meu envelhecimento (nas histórias deles as velhinhas é que têm cabelos brancos….).
Por outro lado, tenho a noção que na imagem geral que transmito aos outros, quer pela minha energia, estatura e forma de vestir, raramente é o cabelo que esconde a minha jovialidade. E basta-me saber e sentir isso. Assumir os cabelos brancos expõe o corpo tal como é, encarando o que nos está a acontecer a todos: envelhecer. E daí?

VALE A PENA LER O ARTIGO  (com entrevistas às várias mulheres)